Acantopsis dialuzona, locha cara de caballo, sobre el sustrato

Botia cara de caballo

Acantopsis dialuzona

Los 240 litros de la ficha no son una exageración: hablamos de un pez que llega a los 20 centímetros y que necesita superficie de fondo por donde rastrear, así que el frente debería rondar los 120 centímetros y el acuario ser bajo y ancho antes que alto.

Revisada el 4/8/2026 por Carlos Rodríguez Durán · revisor: Carlos Rodríguez Durán

Datos verificados

con fuente
Temperatura
16-24 °C

Fuente: Seriously Fish

pH
6.0-8.0

Fuente: Seriously Fish

Dureza
1-12 °dH

18-215 ppm

Fuente: Seriously Fish

Tamaño adulto
20 cm

Fuente: Seriously Fish

Volumen mínimo
240 L
Qué más cabe en 240 L

Fuente: Seriously Fish

Tamaño mínimo de grupo
3

Fuente: Seriously Fish

Dieta
Carnívora de invertebrados bentónicos (filtra la arena)

Fuente: Seriously Fish

Comportamiento
Pacífica, tímida y excavadora; se entierra en la arena

Fuente: Seriously Fish

Sin confirmar todavía

tómalo con cautela
Esperanza de vida
8-10 años

Cuidados

El sustrato es la pieza clave del montaje y no admite sustituto: arena fina, redondeada y con un espesor de al menos cinco o seis centímetros, para que pueda enterrarse por completo. Sobre grava el pez no se hunde, no filtra y se lesiona. Deja la mayor parte del fondo despejado y coloca la decoración —raíces, cantos rodados, alguna anubia o helecho atados a la madera— pegada a los cristales. La corriente debe ser clara, con un filtro sobredimensionado o una bomba adicional, y el agua muy oxigenada; la temperatura, en la banda fresca de 16 a 24 grados, lo que lo hace incompatible con un comunitario tropical caliente. En cuanto a la química, cualquier valor entre 6 y 8 de pH le da igual. Renueva en torno al 30 por ciento del volumen cada semana y sifona con cuidado, comprobando siempre dónde está enterrado antes de meter la manguera. Vive de 8 a 10 años.

Comportamiento

Es crepuscular y nocturno y tiene una manera de estar en el acuario que desconcierta a quien no la espera: se entierra en la arena con un movimiento rápido de todo el cuerpo y se queda con los ojos y la punta del hocico asomando, o directamente desaparece del todo, y puede pasar días o semanas sin dejarse ver mientras el dueño lo da por muerto. Cuando sale, recorre el fondo con el hocico pegado a la arena, sin apenas separarse de él. Es pacífico con todo lo que nada por encima y no muestra agresión hacia otras especies, aunque de adulto puede empujar a otros peces de fondo que ocupen su zona de rebusca. Se lleva bien con los suyos y conviene mantener tres o más, porque en grupo salen antes y comen mejor. Su gran incompatibilidad es con el acuario plantado: al hundirse y al rastrear levanta la arena y descalza cualquier planta que no esté sujeta a madera o piedra. Y salta, con especial insistencia durante las noches que siguen a su llegada, de manera que el acuario tiene que quedar bien cerrado por arriba.

Alimentación

Se alimenta filtrando el sustrato: toma bocados de arena, separa dentro de la boca los pequeños invertebrados que hay entre los granos —larvas de insecto, oligoquetos, microcrustáceos, huevos— y expulsa la arena por las aberturas branquiales. Ese mecanismo explica dos cosas: que no coma algas ni sirva de nada contra ellas, y que sobre grava gruesa no pueda alimentarse como es debido por mucho que le eches comida. En el acuario acepta gránulo hundido para peces de fondo, pastillas carnívoras y, sobre todo, congelado y vivo: larva roja de mosquito, tubifex, artemia, mysis pequeño y lombriz troceada. Come despacio y a ras de suelo, así que el alimento debe llegarle entero: se ofrece con la luz apagada, en varios puntos y en cantidad suficiente para que quede algo tras el asalto de los peces rápidos. La mayoría de los ejemplares importados llega muy delgada y con el vientre marcado; recuperarlos exige un par de meses de comida animal abundante y un acuario tranquilo, y ese es el punto donde se pierde a la mayoría.

Reproducción

En un acuario particular no cría, y nadie ha publicado un método que sirva, así que cada ejemplar de tienda ha salido de un río del sudeste asiático a manos de un pescador. La razón está en su biología: son peces de río que realizan desplazamientos reproductivos asociados a la crecida del monzón, con un disparador que combina subida de caudal, cambio de temperatura y de composición del agua y una extensión que ningún acuario puede reproducir. Tampoco hay un dimorfismo sexual utilizable en la práctica; en adultos maduros se describe que las hembras alcanzan mayor tamaño y presentan el vientre más lleno en época de freza, pero no es una señal fiable y sobre un ejemplar de tienda no sirve de nada. Conviene asumir esa dependencia de la captura como parte de la decisión de compra, porque implica que cada ejemplar ha pasado por un viaje largo, un ayuno prolongado y una carga parasitaria probable, y que la cuarentena no es opcional. Si alguien te vende una supuesta reproducción casera de esta especie, lo más probable es que se trate de otro cobítido.

Problemas comunes

Su patología es la de un cobítido importado y se ordena en cuatro problemas. El primero es la desnutrición de los ejemplares recién llegados, que se manifiesta como un perfil dorsal afilado y un vientre cóncavo, y que se revierte solo con comida animal abundante y competencia baja durante semanas. El segundo son las parasitosis internas de los peces de captura, con adelgazamiento sostenido pese a que el animal come, que requieren antihelmínticos durante la cuarentena. El tercero es el punto blanco, al que los cobítidos son especialmente propensos tras el transporte y las oscilaciones térmicas, y que en esta especie se detecta tarde porque el pez está enterrado; hay que buscarlo también en las aletas y comprobar si se rasca contra la arena. El cuarto es la sensibilidad a la medicación: como el resto del grupo, sus escamas son diminutas y su piel muy permeable, así que el cobre, el formol y el verde malaquita se aplican a media dosis y con aireación extra. A eso se suman las erosiones y las infecciones cutáneas de los ejemplares mantenidos sobre grava, que se resuelven cambiando el fondo y no medicando.

De dónde viene

El nombre científico esconde un problema que conviene decir de entrada: Acantopsis dialuzona se describió de Java, y el conjunto de peces que llega al comercio bajo esa etiqueta procede de varios puntos del sudeste asiático continental e insular y muy probablemente incluye más de una especie, porque el género sigue mal resuelto. Lo que es común a todas esas poblaciones es el ambiente: ríos y arroyos de fondo arenoso, con corriente de moderada a viva, agua clara y bien oxigenada, bancos de arena limpia y madera sumergida en los márgenes, en tramos que durante el monzón se desbordan hacia campos y llanuras inundadas donde el pez se dispersa. La química no es exigente, con pH de 6,0 a 8,0 y tolerancia a durezas altas, y los 16 a 24 grados que marca la ficha quedan por debajo de lo que cualquiera esperaría en un pez asiático de acuario tropical: procede de tramos de aguas rápidas y frescas y no de un remanso cálido. El montaje que se deduce de todo esto es un acuario largo, con una capa gruesa de arena fina, corriente real y sin decoración que ocupe el fondo.

Podrían convivir con ella

Sugerencias por temperamento y nivel de exigencia. Antes de decidir, pasa la pareja por el test de compatibilidad, que compara los parámetros reales.

Lo que necesitas para tener Botia cara de caballo

Calculado a partir de los datos de esta ficha, no de un catálogo. Cada tarjeta dice de dónde sale.

Lo que probablemente no necesitas

  • Calentador, en la mayoría de casos. Su rango empieza en 16 °C, así que en un piso español con calefacción suele sobrar. Mídelo antes: lo que decide es la temperatura de la habitación más fría de madrugada en enero, no la media.
  • Acuario

    Acuario de 240 litros o más

    Es el volumen mínimo de su ficha, con fuente citada. Por debajo no se compensa con más filtración.

    Aquí no recomendamos un modelo concreto.

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  • Filtración

    Filtro de unos 1100 l/h, con caudal regulable

    Entre cuatro y cinco veces el volumen por hora para 240 litros. Regulable porque hay especies que no toleran corriente fuerte.

    Eheim Classic 250 (2213)

    El mismo filtro con más cesta. Más volumen de material biológico es más margen ante un pico de amoniaco.

    Ver en AmazonCómo elegir el filtro
  • Montaje

    Arena fina o grava redondeada de 1-2 mm

    Es un pez de fondo: hurga en el sustrato y la grava con aristas le desgasta los barbillones hasta infectarlos.

    Novopet Sansibar Blanca, arena fina 10 kg

    Grano fino y redondeado, sin aristas. Es la única característica que importa de verdad en un sustrato para animales de fondo: la grava con canto vivo desgasta los barbillones de una corydora hasta infectarlos, y un ajolote se traga el sustrato al comer por succión.

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  • Alimentación

    Congelado o vivo —dafnia, artemia, larva roja— con gránulo de calidad de base

    Su ficha describe la dieta como «Carnívora de invertebrados bentónicos (filtra la arena)»: la escama sola le queda corta.

    Aquí no recomendamos un modelo concreto.

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  • Medición

    Test de amoniaco, nitrito y nitrato

    Sin medir no se sabe si el acuario está ciclado, y meter peces antes de tiempo es lo que más los mata.

    JBL Test Combi Set, maletín de análisis

    Es de gotas, no de tiras, y esa es toda la diferencia.

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