Enfermedades del betta y qué hacer

Calentador sumergible en un acuario: mantener el agua por encima de 24 grados es la mejor prevencion de enfermedades en el betta

Un betta enfermo casi nunca se rompe de golpe: primero se queda quieto, luego deja de comer y al final se le ve algo encima. Las tres enfermedades que de verdad aparecen una y otra vez en esta especie son la podredumbre de aletas, la hidropesía y el terciopelo, y las tres se leen antes en el agua que en el pez. Aquí van los signos de cada una, la causa habitual y cuándo hay que aislar.

Un aviso antes de empezar: aquí no hay dosis. Cada producto trae su concentración y su pauta, y equivocarse con un medicamento en veinte litros mata más rápido que la enfermedad. Lo que sí puedes hacer bien es diagnosticar a tiempo y corregir la causa. Si tu pez ya ha muerto y quieres saber qué falló, el repaso está en por qué se mueren los peces betta.

Podredumbre de aletas: bordes deshilachados y agua sucia

Es la afección número uno del betta doméstico, y la más evitable.

Cómo se ve. Los bordes de las aletas pierden la línea limpia: se deshilachan, se vuelven irregulares y el filo se oscurece —negro o marrón rojizo— o se pone blanquecino y opaco. Avanza desde la punta hacia el cuerpo. Si cada día ves un poco menos de velo, es podredumbre; si un día apareció un desgarro limpio que no crece, fue un enganchón y se cura solo.

Qué la causa. Las bacterias implicadas —gramnegativas del tipo Aeromonas o Pseudomonas— ya viven en cualquier acuario y no hacen nada mientras el pez está bien. Lo que abre la puerta es el agua: amoniaco y nitrito por encima de cero, nitratos acumulados, restos de comida en el fondo y, muy a menudo, un volumen tan pequeño que ningún filtro compensa. Añade agua por debajo de 24 °C y tienes el cuadro completo. Por eso aparece en los recipientes sin filtrar de dos o tres litros y casi nunca en un acuario ciclado con su rutina.

Qué hacer. En los casos leves e iniciales, el tratamiento es el agua, no el frasco: cambios parciales frecuentes, sifonado del fondo, temperatura estable dentro del rango y fuera cualquier objeto con aristas. La rutina está en cómo hacer un cambio de agua, y si el acuario es nuevo lo primero es medir amoniaco y nitrito con test de gotas y repasar qué es ciclar un acuario. Solo cuando la erosión sigue avanzando pese al agua limpia, o llega a la base de la aleta y aparece enrojecimiento en el cuerpo, se plantea medicar siguiendo al pie de la letra las instrucciones del producto.

Un matiz honesto: en la afición se describe también el mordisqueo de la propia cola, ejemplares de velo muy largo que se arrancan trozos ellos mismos por estrés. Se distingue porque desaparecen medias lunas enteras de un día para otro, sin el filo oscuro y progresivo de la podredumbre. No está tan documentado como la infección bacteriana, pero encaja con el perfil de esas variedades.

Hidropesía: abdomen hinchado y escamas erizadas

Es la que peor pronóstico tiene y la que más importa prevenir.

Cómo se ve. El abdomen se hincha y, sobre todo, las escamas se levantan. El signo que confirma el diagnóstico no se aprecia de perfil: hay que mirar al pez desde arriba, y entonces se ve el contorno erizado como una piña. Suele acompañarse de ojos saltones, aletas pegadas al cuerpo, apatía y pérdida de apetito.

Qué es en realidad. No es una enfermedad sino un signo: líquido acumulado en la cavidad del cuerpo porque los órganos que deberían regularlo —normalmente el riñón— han dejado de funcionar, casi siempre al final de una infección bacteriana interna. Para cuando las escamas se erizan, el daño lleva tiempo instalado.

El pronóstico, sin adornos. Malo. Una vez visible el erizamiento la mayoría de los ejemplares no se recupera por mucho que se medique, y ninguna fuente veterinaria seria promete lo contrario. Lo sensato es aislar al pez en agua limpia y cálida y consultar a un veterinario si tienes acceso a uno que trate peces.

Aquí la medicina es la prevención:

  • No sobrealimentar. Es el error más repetido de la especie. Dos o tres gránulos dos veces al día bastan para un adulto, con un día de ayuno a la semana.
  • Remoja los gránulos secos antes de darlos: se expanden al absorber agua y, si no, lo hacen dentro del pez.
  • Alimento de base animal. El betta es insectívoro estricto: gránulos específicos, larva de mosquito, artemia o dafnia. Los copos genéricos con mucho cereal están detrás de buena parte de sus problemas digestivos.
  • Agua caliente, limpia y estable, y cuarentena para cualquier pez nuevo.

Cuidado con confundirla. El "mi betta está inflado" que se busca a diario casi nunca es hidropesía: lo normal es un estreñimiento por exceso de comida, con el vientre abultado pero las escamas planas y el pez comiendo con normalidad, a veces con problemas para mantenerse a media agua. Ahí lo indicado es ayunar uno o dos días y revisar la ración. Circula mucho el remedio del guisante hervido; no está claro que le siente bien a un pez cuyo aparato digestivo está hecho para insectos, y el ayuno es más seguro.

Betta splendens azul turquesa junto a la superficie, con las escamas planas y las aletas enteras y desplegadas

Terciopelo u Oodinium: el polvillo dorado que solo se ve con una linterna

Es la menos conocida de las tres y la que más deprisa mata, precisamente porque se diagnostica tarde.

Cómo se ve. Un polvillo finísimo, dorado, amarillento u oxidado, pegado al cuerpo y a las aletas, como si al pez lo hubieran espolvoreado. Con la luz normal del acuario no se aprecia: hay que apagar la luz de la habitación e iluminar al pez de lado con una linterna, y entonces el polvo devuelve un brillo metálico inconfundible. Acompañan las aletas pegadas al cuerpo, el pez frotándose contra la decoración, branquias muy rápidas, apatía y falta de apetito.

Qué lo causa. Un parásito unicelular; en agua dulce, Piscinoodinium pillulare, aunque en la afición se le siga llamando Oodinium. Es muy contagioso y afecta también a las branquias, que es por donde acaba matando. El detalle que cambia el manejo: el parásito es fotosintético, la luz lo favorece, así que reducir la iluminación forma parte del abordaje estándar junto con el tratamiento específico.

Qué hacer. Confirmarlo con la linterna, oscurecer el acuario y tratar siguiendo exactamente las instrucciones del producto. Muchos tratamientos para parásitos externos llevan cobre, y ahí hay un aviso serio: el cobre es letal para gambas y caracoles. Cuando aparece terciopelo, además, el parásito ya está en todo el acuario y no solo en el pez que lo enseña.

Hongos de verdad y lo que la gente llama hongos

"Hongos en peces betta" es una de las búsquedas más frecuentes, y bajo esa etiqueta caben tres cosas distintas con manejos distintos.

  • Hongo de verdad (saprolegniasis). Mechones algodonosos, blancos o grisáceos, con aspecto de pelusa, sobre una herida, sobre tejido muerto o sobre huevos no fecundados. Casi siempre es secundario: el hongo coloniza algo que ya estaba dañado, así que buscar la lesión de debajo es más útil que atacar la pelusa.
  • Columnaris, que no es un hongo. Placas blanquecinas o grisáceas, planas, a menudo en la boca —de ahí el nombre popular de "boca de algodón"—, en el lomo o en la base de las aletas. Es una infección bacteriana, avanza mucho más rápido que un hongo y un antifúngico no le hace nada.
  • Punto blanco (Ichthyophthirius multifiliis). Puntitos blancos, redondos y bien definidos, del tamaño de un grano de sal; el pez se frota contra los objetos. Se distingue del terciopelo porque son puntos contables y no un polvillo continuo, y porque se ven sin linterna.

En los tres casos el orden es el mismo: identificar bien antes de echar nada. Un antifúngico echado a un columnaris solo pierde días.

Mi betta está muy quieto: qué es normal y qué no

Esta es la consulta que más se repite, y en la mitad de los casos el pez no tiene nada.

Lo normal:

  • Duerme. De noche se apoya sobre una hoja ancha, se tumba en el sustrato o se encaja detrás del filtro, a veces de lado y en posturas que asustan. También pierde intensidad de color mientras duerme y la recupera al encenderse la luz.
  • Descansa durante el día. Es un nadador torpe, sobre todo en las variedades de velo largo, y subir a la hoja de una anubias a quedarse ahí un rato es exactamente lo que se espera. Por eso las plantas de hoja ancha son parte del montaje, como explico en cómo montar un acuario para betta.
  • Sube a la superficie a respirar. Tiene órgano laberinto: asoma, traga aire y vuelve abajo. Ese viaje rápido es fisiológico y ocurre en agua perfectamente oxigenada.
  • Envejece. Vive entre dos y cuatro años y en la tienda ya llega adulto. Un betta que lleva dos años contigo y se ha vuelto tranquilo es mayor, no está enfermo.

Lo preocupante:

  • Apatía por agua fría. El primer termómetro es literal: mide. La ficha da un rango de 22 a 30 °C y una zona cómoda de 24 a 28. Por debajo de 24 se ralentiza, deja de comer y baja las defensas; es la causa número uno de "mi betta está parado" en invierno.
  • Boqueo continuo en superficie. No es lo mismo que subir a por aire. Boqueo es quedarse fijo bajo la lámina, con la boca abriendo y cerrando y las branquias muy rápidas. Apunta a amoniaco o nitrito, a falta de oxígeno o a un problema branquial: mide y haz un cambio parcial ya.
  • Dejar de comer. Un día no dice nada; tres seguidos rechazando comida que antes aceptaba, sí.
  • Aletas pegadas al cuerpo de forma permanente: el signo inespecífico más fiable de que algo va mal.
  • Tumbado en el fondo sin reaccionar cuando te acercas al cristal. Este pez es llamativamente atento a lo que pasa fuera: que te ignore es mala señal.
  • Nadar de lado, hundirse o no poder bajar. Problema de flotabilidad, casi siempre por exceso de comida.
  • Pérdida de color persistente con la luz encendida y el pez activo, que no es la palidez del sueño.

Los tres primeros pasos, en este orden, cuando lo ves apático: mirar el termómetro, medir amoniaco, nitrito y nitrato con test de gotas, y hacer un cambio parcial de agua. Antes de comprar nada. Si el agua está turbia o verde, el diagnóstico empieza por agua turbia o verde en el acuario.

Bomba de aire de acuario con su tubo, el equipo que mueve un filtro de esponja en un acuario hospital

Cuándo aislar al betta y cómo se medica

Aislar no es el primer recurso ni sale gratis: mover a un pez enfermo a un recipiente extraño es un estrés añadido. Tiene sentido en tres casos.

  • Cuando hay que medicar y en el acuario viven gambas o caracoles. Muchos antiparasitarios llevan cobre, letal para los invertebrados.
  • Cuando el medicamento se cargaría el filtro biológico. Buena parte de los antibacterianos afectan a la colonia del filtro, y quedarte sin ella en mitad de un tratamiento añade un pico de amoniaco al problema.
  • Cuando el betta comparte acuario y el cuadro es agresivo, o está tan débil que los demás lo acosan.

Con parásitos externos como el terciopelo o el punto blanco, en cambio, aislar al pez no salva al acuario: el parásito ya está en el agua y hay que tratar el conjunto.

Un acuario hospital no tiene misterio: diez o veinte litros, sin sustrato, con calentador, un filtro de esponja movido por bomba de aire, un escondite y tapa, porque un betta salta igual estando enfermo. Cambios de agua diarios, luz baja y nada de compañía.

Cuatro reglas sobre medicar que evitan la mitad de los desastres:

  1. No medicar a ciegas. La mayoría de los cuadros del betta doméstico se resuelven con agua caliente, limpia y estable. A un pez enfermo por frío, un antibacteriano le añade una agresión en vez de quitarle una.
  2. Una cosa cada vez. No mezcles tratamientos ni encadenes productos "por si acaso": muchos son incompatibles entre sí.
  3. Retira el carbón activo del filtro mientras dure el tratamiento: absorbe el principio activo y deja el acuario medicado a medias.
  4. La dosis la marca el prospecto, calculada sobre el volumen real de agua y no sobre el que pone la caja del acuario. Si el cuadro es grave o no mejora, un veterinario de exóticos con experiencia en peces es la única vía sensata.

Casi todo lo anterior tiene el mismo origen: agua fría, volumen escaso o exceso de comida. Repasa los parámetros reales en la ficha del betta y compáralos con los del resto del acuario en el directorio de especies. Todo esto sirve igual para los bettas silvestres de tienda, como el Betta smaragdina, y en buena medida para el resto de laberíntidos, como el gurami enano.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se curan los hongos en un pez betta? Primero hay que confirmar que son hongos: el hongo verdadero es un mechón algodonoso que crece sobre una herida y suele ser secundario a otra cosa. Lo que la gente llama hongos muchas veces es columnaris, que es bacteriano, o punto blanco, que es un parásito. Corrige agua y temperatura, identifica bien la lesión y, si hay que medicar, usa el producto específico a la dosis de su prospecto.

¿Por qué mi betta está quieto en el fondo? Lo más probable es que el agua esté por debajo de 24 °C: mide con termómetro antes que nada. Si la temperatura es correcta, mide amoniaco y nitrito. También es normal que duerma apoyado en el fondo o en una hoja, y que un ejemplar mayor esté menos activo.

¿Vuelven a crecer las aletas de un betta con podredumbre? Sí, si cortas la causa a tiempo. Primero aparece un borde transparente que después pigmenta. Puede quedar más corto o de otro tono, sobre todo en las variedades de velo largo, y eso no significa que la infección siga.

¿Tiene cura la hidropesía? Cuando las escamas ya están erizadas y se ve la piña mirando desde arriba, el pronóstico es malo y la mayoría de los peces no se recupera: es un signo de fallo de órganos, no una infección superficial. La prevención —ración pequeña, alimento adecuado y agua estable— es lo único que funciona de verdad.

¿Cuánto puede estar un betta sin comer? Un adulto sano aguanta varios días sin problema, y de hecho un día de ayuno semanal le viene bien. Rechazar la comida tres días seguidos cuando antes comía es motivo para revisar temperatura y parámetros del agua.

Resumen rápido

  • Podredumbre de aletas: bordes deshilachados y oscurecidos que avanzan. La causa es el agua sucia o fría, y en casos leves se resuelve con cambios de agua, no con medicación.
  • Hidropesía: abdomen hinchado y escamas erizadas vistas desde arriba. Pronóstico malo una vez visible; se previene no sobrealimentando.
  • Terciopelo: polvillo dorado que solo se ve iluminando de lado con una linterna. El parásito es fotosintético, así que oscurecer el acuario forma parte del manejo.
  • No todo lo blanco es hongo: distingue el mechón algodonoso del columnaris bacteriano y de los puntos de sal del punto blanco.
  • Un betta quieto suele estar durmiendo o pasando frío. Termómetro, test de amoniaco y nitrito, y cambio de agua: en ese orden.
  • Aísla solo si hay invertebrados, plantas o compañeros de por medio, y medica siguiendo las instrucciones del producto sobre el volumen real de agua.

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