Plantas de acuario fáciles: 8 que aguantan todo

Acuario plantado con varias especies de plantas de distintos portes y tonos de verde

Casi todo el mundo empieza igual: compra cuatro plantas en el mismo viaje que los peces, las clava en la grava y en un mes tiene tres muertas y una llena de algas. No es mala suerte ni falta de mano. Es que la mitad de lo que se vende necesita CO₂ inyectado, y de la otra mitad, unas van atadas y no plantadas, y otras se comen el acuario entero.

Estas ocho crecen con la luz que ya tiene tu acuario y sin inyección de carbono. De cada una te digo lo que de verdad pide y lo que hace que la gente la pierda.

1. Anubias: la que no se planta

La anubias es la planta más buscada del hobby y la que más gente mata el primer mes, siempre por lo mismo: el rizoma no se entierra. Ese tallo grueso y verde del que salen las hojas tiene que quedar a la vista, atado a una roca o a un tronco con hilo de algodón o unas gotas de cianoacrilato en gel. Enterrado en el sustrato se pudre y no hay vuelta atrás.

A cambio no pide nada: luz baja, de 20 a 30 °C, pH de 5,5 a 9 y ni una gota de abono en un acuario con peces. Crece lentísima —una hoja nueva cada dos o tres semanas— y esa lentitud es su único problema real, porque las algas que se instalan en una hoja se quedan ahí para siempre. Tenla en sombra y no le des más luz pensando que crecerá antes: solo conseguirás algas.

Es también de las poquísimas que no se comen los goldfish ni los cíclidos, porque la hoja es coriácea, casi de plástico.

2. Helecho de Java: lo mismo con más porte

El helecho de Java funciona igual que la anubias —epífito, rizoma a la vista, atado a un tronco— pero llega a 15 o 35 cm y da volumen. Aguanta de 18 a 30 °C y prácticamente cualquier agua, incluida la dura del grifo del centro peninsular.

Su rareza es cómo se reproduce: en las hojas viejas aparecen manchas oscuras que resultan ser plantitas completas con raíces. Es normal, no es un hongo, y cortar la hoja al verlas es lo único que impide que se multiplique solo. Lo vas a encontrar etiquetado como Microsorum pteropus, aunque su nombre aceptado hoy sea otro; es la misma planta.

Helecho de Java con sus hojas lanceoladas creciendo denso sobre un tronco sumergido

3. Musgo de Java: refugio para alevines y gambas

El musgo de Java no tiene raíces: se ata y punto. Sirve sobre un tronco, en una malla plana para hacer alfombra o colgando de una raíz. Aguanta de 15 a 30 °C, lo que lo hace válido incluso en acuario sin calentador.

Su función real es de refugio: los alevines y las gambas recién nacidas se meten dentro y ningún adulto los alcanza. Lo único que le importa es que le pase agua: en un rincón muerto acumula detrito y se pone marrón por dentro. Podarlo cada dos o tres meses y darle un apretón en el cambio de agua lo mantiene verde.

4. Cryptocoryne wendtii: la que se derrite y no está muerta

La cryptocoryne wendtii hace algo que asusta: al llegar al acuario se deshace entera en unos días, las hojas se vuelven translúcidas y se caen. No la tires. Es lo que hace normalmente —viene cultivada fuera del agua y tiene que rehacer sus hojas— y rebrota de la raíz en tres o cuatro semanas.

Come por la raíz, así que necesita sustrato con algo de sustancia o pastillas de abono radicular enterradas al lado. Luz baja, agua dura sin problema. Y una regla: decide dónde va antes de plantarla, porque cada trasplante le cuesta otro derretimiento.

5. Vallisneria: el fondo tupido, y ojo con un producto

La vallisneria es de las pocas plantas de acuario nativas de la península ibérica, así que el agua dura del grifo es literalmente su medio. Da hojas de cinta que suben hasta la superficie y se extiende sola por estolones hasta cerrar el fondo.

Dos avisos concretos. El primero: si usas los productos de "carbono líquido" a base de glutaraldehído para las algas, la vallisneria se te derrite; no es una posibilidad remota, es lo que pasa. El segundo: no cortes las hojas por la mitad, porque la hoja entera se pone marrón desde el corte; se retiran enteras desde la base.

6. Cola de zorro: la de ciclar el acuario

La cola de zorro no tiene raíces y crece a una velocidad absurda, y esas dos cosas la convierten en la herramienta estándar para un acuario recién montado: consume nitrógeno y fosfato tan rápido que compite contra el agua verde y ayuda mientras el filtro madura. Si estás ciclando un acuario, es la planta que quieres el primer día.

Va flotando o sujeta con un peso, nunca enterrada —el tallo enterrado se pudre—. La contrapartida es que hay que podarla cada dos o tres semanas y que suelta agujas por todas partes.

7. Hygrophila polysperma: la de tallo sin CO₂

Si quieres una mata verde que crezca de verdad y no tienes CO₂, la hygrophila polysperma es la respuesta. Crece varios centímetros por semana con luz normal, se ramifica cada vez que la cortas y, a diferencia de una rotala, no pierde las hojas de abajo con facilidad.

Se planta en grupos de cinco o seis tallos. Lo único que exige es poda: en un acuario pequeño llega a la superficie en un mes y hace sombra a todo lo demás.

8. Espada amazónica: mide el acuario primero

La espada amazónica es la planta grande clásica, y el error habitual es de escala: la que compras midiendo 12 cm acaba entre 20 y 50, y en un acuario de 60 cm una sola planta adulta ocupa un tercio del volumen.

Come por la raíz con apetito, así que necesita 5 cm de sustrato como mínimo y pastillas de abono si tu grava es inerte. Los agujeros redondeados que le salen en las hojas viejas no son caracoles: son falta de potasio.

Lo que no deberías comprar

Dos cosas, y las dos las vas a ver en tienda.

La primera es la lenteja de agua. Es legal y es útil —absorbe nitratos como ninguna— pero meterla es fácil y sacarla es casi imposible: basta una fronda escondida en un musgo para repoblar el acuario en semanas. Si quieres una flotante que dé sombra y se pueda retirar de verdad, mira la Limnobium laevigatum.

La segunda es más seria: varias de las plantas más vendidas están prohibidas en España. La elodea de toda la vida, la lechuga de agua, la cabomba, los géneros Salvinia y Azolla enteros. No es solo que no se puedan soltar al río: el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras prohíbe también su posesión y su comercio. Que la tienda te la venda no la hace legal, y lo cuento entero en plantas de acuario prohibidas en España.

Preguntas frecuentes

¿Necesito CO₂ para tener plantas? No. Ninguna de estas ocho lo necesita. El CO₂ hace que todo crezca más rápido y que las rojas sean más rojas, pero no es la diferencia entre tener plantas y no tenerlas; lo explico en ¿hace falta CO₂ en el acuario?.

¿Y sustrato especial? Depende de la planta. Las epífitas —anubias, helecho y musgo— no tocan el sustrato. Las de raíz —cryptocoryne, espada amazónica, vallisneria— sí lo notan mucho, y sin nada nutritivo debajo se quedan pequeñas. Con grava normal se resuelve con pastillas de abono radicular.

¿Cuánta luz? Entre 7 y 9 horas seguidas, no más. Más horas no dan más plantas: dan más algas. Está desarrollado en cuántas horas de luz necesita un acuario.

¿Por qué se me ponen amarillas? Casi siempre es carencia, no enfermedad, y cada síntoma apunta a un nutriente distinto. Lo tienes en por qué se te mueren las plantas del acuario.

Resumen rápido

  • Anubias, helecho de Java y musgo de Java van atados, nunca enterrados: el rizoma bajo el sustrato se pudre.
  • La cryptocoryne se derrite al llegar y rebrota sola. No la tires.
  • La vallisneria y la cola de zorro son las que menos piden; la vallisneria no tolera el "carbono líquido".
  • Las de raíz —cryptocoryne y espada amazónica— necesitan sustrato nutritivo o pastillas de abono.
  • Ninguna de las ocho necesita CO₂ inyectado.
  • Antes de comprar, comprueba la legalidad: la elodea, la lechuga de agua, la cabomba, Salvinia y Azolla están prohibidas en España.

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